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jueves, 26 de marzo de 2015

Ricardo Balbín: "Arrendamientos rurales" (28 de septiembre de 1947)

(El art. 46 del proyecto de la mayoría establecía que los contratos anteriores a la ley quedaban prorrogados por ocho años sin derecho a reajustes, mientras que los nuevos se realizarían en los términos de la nueva legislación. Ricardo Balbín se opuso al artículo citado, considerando que se establecía un régimen de injusticia y desigualdad. El artículo fue finalmente modificado).

Sr. Balbín - Este artículo es, tal vez, el más serio de todos los de este proyecto, que establece el régimen de las locaciones del campo.
Propietarios y arrendatarios van a convenir el precio del arriendo, condicionado a las exigencias de esta ley.

Ocurre que, con carácter de excepción, los contratos anteriores tienen que ajustarse a un régimen distinto.

El estado económico del país, los gravámenes creados por el gobierno, el estado general de nuestro agro, han modificado el precio de los arriendos, en más o en menos.
Gran parte de propietarios y arrendatarios suscribirán contratos con los resguardos de esta ley; pero otro gran sector de la población, que ya tiene establecidos contratos de arrendamientos según las condiciones que rigen desde 1940, se ve abocado a una prórroga de ocho años más, sin tener derecho a reajustarlos, conforme a la época actual.

(Ocupa la Presidencia el vicepresidente V déla Honorable Cámara,
Doctor Joaquín Díaz de Vivar).

Se trata, pues de un régimen de desigualdad y de injusticia que no puede tolerarse.

El campo argentino, en cuando a los arrendamientos, ha v i v i do en estado de emergencia, ha respetado las leyes que tendían a evitar sacudimientos. Ha corrido el tiempo. Y ahora, cuando vamos a dar la ley de fondo, definitiva, a este sector de la población le exigimos que se someta a disposiciones legales por las que debe mantener el precio del arrendamiento, sin considerar el estado actual de la economía. Ese sector estará regido por esta ley, en parte, y por las leyes anteriores, en otra parte, leyes anteriores que no se aplicarán a los otros.

Los propietarios que hacen nuevos contratos saben que pueden ser por cinco años, con opción a tres más. Y, en cambio, los propietarios que vienen sufriendo las situaciones de emergencia, no sólo estarán frente a arrendatarios que disponen de cinco años y tres de prórroga, sino que además, éstos gozan del beneficio de un precio que no condice con el momento actual.

Esta ley exige a los propietarios que levanten poblaciones para el arrendatario, u otorga a éstos el derecho de hacer instalaciones hasta el tanto por ciento que se fija para su explotación; es decir, que los nuevos contratos, frente a las estipulaciones de esta ley, se convendrán conforme a las cargas establecidas en la misma; pero el propietario que viene soportando disposiciones legales de emergencia desde hace varios años, tendrá que aceptar hasta ocho años un contrato que ajustó sin saber que tendría que hacer las inversiones que esta ley establece y, lo que es más grave, sujeto a un arrendamiento que fijó sin poder prever la nueva situación.

Comprendo que debe asegurarse al arrendatario la tenencia de la tierra, para que pueda obtener provecho de su trabajo, pero en este caso la protección es desmedida y origina una extraordinaria situación de desigualdad. Comprendo que estas disposiciones transitorias tienden a evitar que los propietarios se lancen a hacer desalojos por vencimiento de plazos. Esa es la única circunstancia que debe evitarse, pero no por una disposición que los ate a un arriendo que fijó ante otro panorama económico, a la vez que se les exigen nuevas inversiones. Me parece bien proteger la tenencia de la cosa por el arrendatario. Pero éste debe quedar en igualdad de condiciones con el resto de los arrendatarios y no en una situación de beneficio, gracias a una anterior ley de emergencia.

Es injusto y desigual en cuanto a los propietarios y en cuanto a los arrendatarios, porque en ambas categorías habrá algunos que estarán en situación legalmente privilegiada con respecto a otros. Debe asegurarse la tenencia del predio y que todos, en igualdad de condiciones, realicen nuevos contratos, sin que para un sector sigan rigiendo las disposiciones de la ley de emergencia, que debe quedar derogada por la que estamos considerando.

Muchas veces se dijo que la ley de emergencia regiría hasta llegar a un régimen normal de locaciones, pero en el instante de llegar nos encontramos con que en la ley de fondo se incluyen disposiciones que prorrogan por cinco años la ley de emergencia.
Hay un sector de hombres que tiene sus propiedades rurales de la misma manera que los que tienen casas de departamentos en la Capital Federal y viven de sus rentas. Si el Estado les aplica mayores impuestos, porque el desenvolvimiento de la administración así lo exige, estamos de acuerdo en que los soporten, como toda la población, en un pie de igualdad.

Pero en la provincia de Buenos Aires, por ejemplo -y disculpen que la nombre con frecuencia, pero es que hablo exclusivamente de lo que conozco-, se ha establecido un impuesto inmobiliario que es extraordinariamente alto. Tenía por objeto buscar la subdivisión de la tierra. Pero no todas las tierras pueden d i v i dirse.

Hay propiedades de 800,1.000 ó 1.500 hectáreas que en estos instantes pagan una exorbitancia como impuesto inmobiliario y el propietario del predio debe pagar ese mayor impuesto; tiene que pagar las cargas de esta ley y está atado a un contrato de arrendamiento que es anterior a la nueva carga impositiva y que establece una rebaja sobre el precio económico fijado oportunamente.

Yo entiendo que esta ley debe terminar en el artículo 45 y entonces establecer que los arrendatarios que tienen la tenencia de la propiedad, tienen derecho a ajusfar un nuevo contrato de arrendamiento en las condiciones que establece la presente ley.

Ese. sería el motivo de mi crítica a todas estas disposiciones.

¿Qué ocurriría? ¿Que se levantaría el argumento de que el propietario fijará un alto arriendo para obtener que el arrendatario se vaya? Si eso aconteciera, esta ley no serviría, porque precisamente en ella está establecido el reajuste por juntas paritarias y la intervención del gobierno en el ajuste definitivo del arriendo.

Es decir, que aun ante el abuso del propietario, el arrendatario tendría el mecanismo en la ley como para poder obtener un verdadero reajuste de su arrendamiento.

Si este artículo permanece, yo, aunque no soy muy versado en cuestiones constitucionales, creo que él exhibe una desigualdad en el derecho, en el ejercicio del derecho de propiedad, lo que podría conducir a una declaración de inconstitucionalidad, siempre, es claro, que los jueces pudieran fallar libremente.

Hago estas advertencias a la comisión para que las conversemos en la Cámara y ver si no molestando el propósito de la ley, podemos evitar esta injusticia dentro de su economía.








Fuente: Honorable Cámara de Diputados de la Nación

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miércoles, 25 de marzo de 2015

Hugo Herrera: "El Radicalismo y la Desviación Doctrinaria" (25 de enero de 2005)

Alguna vez, un gran escritor argentino señaló que las herejías más insidiosas y a la vez más dañinas, son aquellas que más se parecen a la ortodoxia de una doctrina.

Es el caso del Radicalismo. Se enfatizó su nombre y se corrompió su organismo en un lapso extenso (1984.2003), que abarca todo un proceso y no hechos coyunturales. Tal, la cansadora paradoja que dura hasta hoy.

Leandro Alem e Hipólito Yrigoyen, creadores y símbolos de una concepción espiritual de la política, de un estilo vital y de una metodología, conformaron una estructura partidaria (la U.C.R.) que, desde 1891 a 1930, mantuvo inalterables las características y banderas que la singularizan. Pero desde la muerte de Yrigoyen (1933), las conducciones partidarias, desviadas del rumbo fundacional, provocaron el alejamiento de grandes sectores ciudadanos que se desplazaron hacia una nueva fuerza (el Peronismo), dando lugar a una reacción interna, fundadora (en 1945) del Movimiento de Intransigencia y Renovación, que rescató las banderas históricas de la Intransigencia Yrigoyenista, y sancionó, en 1948, las Bases de Acción Política, la Profesión de Fe Doctrinaria (el Credo Radical), una Declaración Política interpretativa de la etapa (redactada por Moisés Lebensohn), y dio dos Presidentes radicales al país, clausurando el proceso de aquella "desviación doctrinaria" de la conducción dirigencial.

Mientras la anterior preconizó la "alianza" con los sectores conservadores liberales y con la "izquierda marginal e histórica", la contemporánea está signada con la marca del "Pactismo": una concepción que proclama la insuficiencia doctrinaria del Radicalismo, que detracta su metodología, que reclama el aporte ideológico del Social-Cristianismo, de la Social-Democracia y del Liberalismo y, en general, encarece la "alianza" con otras fuerzas políticas del signo que fueren aunque con preferencia por las franjas de la "izquierda amarilla", bocona literaria pero renuente a soluciones de fondo, en una tácita admisión de su debilidad política, resignando la reafirmación de su doctrina, la agitación de sus banderas, la autoestima de sus hombres, el silenciamiento de sus símbolos, y la cancelación de aquella misión que la Profesión de Fe Doctrinaria llama: "El mandato histórico de la Nacionalidad".

Esta concepción "Pactista" postula un "estilo vital" que sustituye, en la relación interpartidaria, la Intransigencia por el pacto, el disenso democrático por el consenso, la defensa de programas por el común denominador, la crítica por la excusa, la militancia por la hibridez política, y la coincidencia laudable en el sistema constitucional por el contubernio de las "listas mixtas".

La Estadística muestra los hitos del descenso electoral provocado por la "metodología pactista":

1983 Presidencial: U.C.R., 7.725.173 votos; 1989 Presidencial, U.C.R.: 5.391.944 votos; 1994 Convención Nacional Constituyente, U.C.R.: 3.114.166 votos,  Frente Grande, 2.842.319  Votos; 1995 Presidencial, U.C.R.-M.I.D.: 2.944.593 votos, Frepaso, 5.095.611 votos; 1999 Presidencial, U.C.R.-Frepaso: 9.039.892 votos; 2003 Presidencial, U.C.R.: 450.489 votos.


En el distrito de Santiago del Estero la elección del 27-abril-2003 arrojó para Leopoldo Moreau 8.719 votos, y para el candidato a Diputado Nacional Luis F. Gelid 13.514 votos, constituyendo dicho resultado la peor derrota electoral de la U.C.R. santiagueña.

Los guarismos de la elección de Convencionales Nacionales Constituyentes del 10 de abril de 1994 y de la elección presidencial del 14 de mayo de 1995 comprueban, claramente, el "desplazamiento" (como en 1946) de sectores ciudadanos, simpatizantes del Radicalismo hasta ese entonces, hacia los cauces nuevos del Frente Grande y del Frepaso, mientras que la elección de F. de la Rúa en 1999 revela que el resultado fue "compartido", provocando, cual fenómeno de espejismo, la falsa ilusión de un triunfo radical mediante la astuta estrategia de concertar "Pactos" para disfrazar derrotas.

Tal cuadro electoral catastrófico y la subsiguiente caída del Gobierno de F. de la Rúa el 20-diciembre-2001 impuso al Comité Nacional el 28-junio-2002, una anticipada autocrítica mediante una Declaración circunscripta a lo "ético-político", aunque muda respecto a la "concepción ideológica" y "metodología" que inspiraron a las conducciones dirigenciales desde 1984 hasta la fecha.

Puntualizaba: 

"Los actuales actores políticos no lograron superar la mediocridad, ni crear expectativas sociales; nos faltó vocación de liderazgo; muchos dirigentes se contagiaron de la devaluación ética que padeció la Argentina de los 90; toleraron la profesionalización de la militancia; disimularon los privilegios que ellos usufructuaron; y callaron frente al prebendismo y las tendencias corporativas que deformaron el comportamiento partidario".

Esa "autocrítica" no caló hondo, pues silenció la existencia de una real "desviación doctrinaria" consistente en "ideas" que importaban una "concepción política" y una "metodología" extrañas al Radicalismo, que por vía de su principal mentor sé autocalificó de "Social-Democracia".

Tales "ideas" están expuestas en dos Documentos capitales:

1) el Discurso Presidencial (Alfonsín) del Parque Norte del 1-diciembre-1985, donde elípticamente se despliega un corrosivo ataque a la "metodología" de Hipólito Yrigoyen en su lucha contra el Régimen, y se ironiza sobre el principio de la "Intransigencia" -consignado expresamente en la Profesión de Fe Doctrinaria- censurándose se la califique de "virtud"; 2) y también el Discurso Presidencial (Alfonsín) del 2-octubre-1986, donde, de hecho, se alienta el "vaciamiento doctrinario" de la U.C.R. mediante la sustitución de los contenidos de la Profesión de Fe Doctrinaria por un "Sincretismo Ideológico" que se lograría con la "conjunción" o "síntesis" de los aportes ideológicos del Socialismo, Social-Cristianismo y Liberalismo, y donde, además, se proponía la fundación de una "Segunda República", cual la experiencia de Francia, lo que importaba una "fractura" en la continuidad institucional iniciada en mayo de 1810 y cristalizada en la Constitución de 1853, cuyo cumplimiento total fue una de las banderas de Hipólito Yrigoyen.

Dicho "Sincretismo Ideológico" condujo a la fatalidad de la "Metodología de los Pactos":

El Pacto Alfonsín-Cafiero del 14-11-88, el Pacto Alfonsín-Menem (de Olivos) el 3-11-93, el Pacto Alfonsín-Chacho Alvarez del 2-08-97, el Pacto De la Rúa-Cavallo del 20-03-2001 y el Pacto Alfonsín-Duhalde del 31-12-2001, con su retahíla de repartos gubernativos, listas mixtas, interbloques legislativos, concesiones programáticas, mutilación de fórmula presidencial, supresión de símbolos partidarios, cancelación de función opositora, en cuyo mar de continuas concesiones naufragaron los más combativos esfuerzos de la "militancia" para preservar a la U.C.R. en su alta misión nacional y como real alternativa de poder.

En cuanto a los "hechos" que produjo la Social-Democracia propugnadora del "Sincretismo Ideológico" descripto, que jalonaron el proceso disolutorio de la U.C.R., son:

1) la tentativa de crear el Tercer Movimiento Histórico que buscó la desaparición de la U.C.R. y del P.J., bajo la advocación del lema: "Yrigoyen-Perón-Alfonsín"; 2) la afiliación a la Internacional Socialista llevada a cabo por Alfonsín sin autorización de la Convención Nacional; 3) la sustitución de la Comisión de Acción Política por el Consejo de Consolidación de la Democracia integrado por un plural arco ideológico para imponer pautas a los radicales en el gran tema de la Reforma Constitucional;  4) el Gabinete Nacional de Coalición de 1983-1989 exuberante de conservadores, peronistas, democristianos, socialistas y demócratas progresistas, que más tarde integraron el gabinete de Carlos Menem o enfrentaron, sin pudor, a la U.C.R. que los había cobijado en su gobierno; 5) el principio republicano de la Doctrina Radical fue violado cuando se obligó a votar "por si o por no" el Núcleo de Coincidencias Básicas acordado entre dos hombres (Menem y Alfonsín), mediante la presión de la Convención Nacional sobre los legisladores radicales y del Congreso sobre la Constituyente, sentando un precedente único en la Historia Constitucional del país;  6) en un Partido Republicano por su origen y su Doctrina, se construyó y se afianzó en la U.C.R. un "sistema de conducción personalista" al "repetirse" Raúl Alfonsín 12 años en el Comité Nacional: en 1983-1989 sin alternancia por imperio de la Reforma de la Carta Orgánica Nacional del 9-12-1984, más los períodos 1989-1991, 1993-1995 y 1999-2001; 7) la Reforma de la Carta Orgánica Nacional del 9-12-1984 que "igualó" a la "militancia" con los "extrapartidarios", y que identificó las Jefaturas de Estado y de Partido al reglar que el Presidente de la República debía ser al mismo tiempo Presidente del Comité Nacional, algo que habían "fulminado" Moisés Lebensohn en su discurso del 8 de marzo de 1949 en el seno de la Convención Nacional Constituyente, y también Ricardo Balbín el 29 de septiembre del mismo año en la Cámara de Diputados de la Nación al votarse su desafuero por el Peronismo;  8) la confesión final de Alfonsín: "Soy Socialdemócrata" (Clarín del 30-marzo-1997).

Este proceso tuvo su "copia" en el distrito radical de Santiago del Estero. También aquí se concertaron los Pactos: El MOP, FRECAM, ALIANZA POR EL TRABAJO, LA JUSTICIA,..., LA ALIANZA CON LA NUEVA ALIANZA, el FUP y por último el actual Intendente de la Capital Gerardo Zamora que en aras de nuevas "alianzas" borró de su "Lema" el escudo radical, también aquí se mutiló en 1999 la fórmula para la gobernación sustituyéndose a un radical por un socialista en la candidatura a Vicegobernador; también aquí se reformó la Carta Orgánica Provincial para autorizar a "extrapartidarios" y la concertación de Frentes o Alianzas; también aquí permaneció incólume el sistema de compatibilidades que permitió "acumular" cargos partidarios y públicos y renunciar anticipadamente períodos de cargos electivos para optar por candidaturas de mayor jerarquía; la "alternancia" en el poder partidario o público fue un simple nombre, y como ocurrió con Raúl Alfonsín en lo nacional, también José L. Zavalía se "repitió" al frente del Comité Provincia durante cuatro períodos (8 años) y su cuñado el Senador Javier Meneghini un período más (2 años).

En la última elección del 14-septiembre-2003, el actual Intendente usó el sistema de la Ley de Lemas vigente para concertar Pactos con otros Partidos y favorecerse del tremendo deterioro del régimen "Peronista-Juarista" producido por las "Marchas del Silencio" por los crímenes de "La Dársena" que involucran a funcionarios del Gobierno de Carlos Juárez. O sea que la "Metodología Pactista" no ha variado con la asunción del Intendente Zamora que la usó para recoger grandes "desplazamientos" del electorado peronista y de otras fuerzas que votaron su "Lema" sin Escudo Radical y donde la "Identidad" de la U.C.R. permaneció oculta y sus dirigentes actuales -salvo honrosas excepciones- permanecen "funcionales" o apoyando explícitamente el Gobierno de Carlos Juárez en episodios de público conocimiento y resonancia.

Como ocurrió en procesos semejantes, en la "desviación doctrinaria" de 1933-1945, y en la actual de 1984-2003, hubo "alejamientos" y "acercamientos" a las figuras símbolo de Alem y de Yrigoyen. En la contemporánea, hay un "alejamiento" explícito, fundamentado y público en los Discursos del Parque Norte del 1-diciembre-1985 y del 2-octubre-1986, y en los "hechos" narrados que fueron su expresión. La repulsa a las conducciones dirigenciales en unos casos, y en otros el desconocimiento de la ortodoxia doctrinaria radical o su arbitraria interpretación, provocaron otras "deserciones": Melchor Posse al Movimiento Nacional y Popular, Dante Caputo al Frepaso, Carlos Raimundi al Frepaso, Elisa Carrió al ARI, Ricardo López Murphy a RECREAR, Pablo Javkin y Alejandro Ravinovitz en "entendimientos con al ARI" proponiendo el nombre de Elisa Carrió como candidata presidencial de la U.C.R. para la elección del pasado 27 de abril del 2003. Los correligionarios de todo el país seguramente se preguntarán como fue posible que tres Presidentes del Comité Nacional de la Juventud Radical, como Raimundi, Javkin y Ravinovitz, recibieran tan alto honor para luego, desde esos altos cargos, defeccionar, lo que nos conduce a la hipótesis si al afiliarse no se equivocaron de Partido. También aquí en Santiago del Estero, el apoyo a la "Metodología Pactista" y la descalificación de las figuras fundadoras, asumió aspectos grotescos: en el período partidario 1997-1999, en plena Asamblea Provincial, un dirigente que más tarde fue Diputado Nacional, detractando la "ética" Alemnista, dijo:

"Si la ética no me sirve para conquistar el poder, la ética no me sirve de nada".

Y en el período 1999-2001, en plena sesión ordinaria del Comité Provincia, en medio del escándalo entre los Secretarios que suscitaron sus palabras, el Presidente, dijo: 

"Muchachos... eso que dijo Leandro Alem de que en política no se hace lo que se puede ni lo que se quiere, sino se hace lo que se debe... eso son "macanas" de Leandro Alem y de los tiempos de antes". 

Y ese dirigente había llegado a ser Presidente del Comité Provincia en el Partido de Leandro Alem y de Hipólito Yrigoyen. Ese ex Presidente del Comité Provincia, fue, además, Diputado Nacional "alfonsinista" y Director de Lotería Nacional en el período del "Delarruísmo".

Pero también hubo "acercamientos" a las figuras de Alem y de Yrigoyen. Ayer, en el período 1933-1945, y hoy, en el período 1984-2003. Se buscaba la senda histórica de la U.C.R. y se hicieron esfuerzos hasta encontrarla. Uno de los buscadores fue Moisés Lebensohn. Otro, Gabriel del Mazo, y toda la generación del M.I.R.. El esfuerzo fue intelectual y político.

En su libro póstumo "Convocatoria de Recuerdos", el "Forjista" Gabriel del Mazo puntualiza y celebra el "acercamiento" de Moisés Lebensohn a la figura, temas y posiciones de Hipólito Yrigoyen, señalando la "evolución" de su mentalidad. Dice del Mazo:

"En los comienzos de su actividad política, la formación de Lebensohn fue marcadamente europeísta, como la de otros conductores jóvenes de valía que hemos tenido, pero en los últimos años el pensamiento doctrinario de Lebensohn adquirió una profundidad y brillantez que consistía, en buena parte, en haber centrado, definitiva y totalmente, su mentalidad, en el "QUICIO NACIONAL", pues su cristiana pasión humanista y su "OPCION POR LO ESPIRITUAL", como su amor al pueblo y a la causa social de la Justicia, lo centró, fecundamente, en la defensa de "NUESTRA ORIGINALIDAD" y de nuestra "AUTONOMIA ESPIRITUAL".

Este "acercamiento" de Lebensohn es visible en:

1) en el gran discurso del 8 de marzo de 1949 pronunciado en la Convención Nacional Constituyente donde encomia la política económica y social y los actos de Hipólito Yrigoyen; 2) en el denso Prólogo al Tomo II "Mensajes" de la colección "Pueblo y Gobierno", Ed. Raigal, 1951, donde aclara que "Yrigoyen llegó hasta nosotros como una PROYECCION DEL ESPIRITU DE LAS HORAS INICIALES", aludiendo a las "ideas" que inspiraron el nacimiento y la organización de la Patria, y lo cierra transcribiendo literalmente la definición de Yrigoyen de que "El Radicalismo es una ESPIRITUALIDAD que perdura a través de los tiempos"; 3) en la Declaración de la Convención Nacional del 27 de abril de 1953, punto 2, "originalmente redactada por su Presidente Moisés Lebensohn" recalca Gabriel del Mazo, donde se expresa: "La U.C.R. librará esta lucha en todos los frentes de la vida nacional, SIN PACTOS, ACUERDOS NI CESIONES DE NINGUNA NATURALEZA, conforme a su tradición histórica...etc.", o sea conforme a la concepción política y metodológica de Hipólito Yrigoyen; 4) en esta misma Convención Nacional, al fundamentar la "Línea Combatiente" contra el Peronismo y al mismo tiempo contra las expresiones conservadoras del propio Radicalismo, adhirió al "sentido profundo" de la Abstención de Yrigoyen, explicando que era lograr la "diferenciación" con todo lo no radical, lo cual sería posible usando todas las trincheras de lucha que aún quedaban para desarrollar y exaltar el Programa revolucionario de la U.C.R. Cabe consignar que, en igual dirección metodológica que Lebensohn, el máximo historiador del Radicalismo Ing. Gabriel Del Mazo en su Conferencia del 16-junio-1965 (Buenos Aires), afirmó:

"La vía más segura para afrontar la crisis nacional y la crisis de época, es el reforzamiento de nuestra individualidad partidaria, que impida desdibujamientos, o la ilusión de vigorizarse merced a coincidencias engañosas con otras fuerzas, evitando mezclas de listas, de direcciones partidarias, y menos repartos gubernativos".

En el período actual (1984-2003), existen, sin duda, en todos los confines de la República, "acercamientos" a Alem e Yrigoyen y acciones y reuniones que lo demuestran:

1) En la Capital Federal hubo dos reuniones en el año 2000 con el intento de convocar a un Congreso Nacional d la Intransigencia Radical, con la presencia de Eduardo P. Zanoni, Renzo Breglia, Rubén López Cabanillas, Daniel Marcos, Osvaldo Alvarez Guerrero, Enrique Matzkin, Horacio Federico Quevedo, Rubén Vara y quién escribe estas líneas; 2) la Declaración del Instituto Yrigoyeniano de la Capital Federal de fecha 5 de septiembre de 1996 sobre la afiliación a la Internacional Socialista de Raúl Alfonsín; 3) la Declaración del Instituto Yrigoyeniano de la Capital Federal de fecha del 7 de octubre de 1997 titulada "la U.C.R. y la Alianza con el Frepaso"; 4) el Documento: "Repasando lo ya manifestado. Para meditar", de Hugo Osvaldo Sánchez, de La Plata (Buenos Aires), importante radiografía de las falencias que condujeron al desastre del 14-mayo-1995, publicado por primera vez el 22-mayo-1995 y reproducido el 19-octubre-2001; 5) el libro: "Argentinos, a precaverse contra los que engañan al Partido y al Pueblo"., Editorial Estudio Idea, 1992, de Armando Balbín, que es una valiosa aportación en la indagación de las fuentes ideológicas que influyeron en Alfonsín, antes y después de su gobierno; 6) el Libro: "La caída del Radicalismo", Ed. El Corregidor, 1995, de Héctor Ricardo Olivera, ex Legislador bonaerense que actuara en el Movimiento de Renovación y Cambio y más tarde en el MODESO, originario de Chascomús, quién señala el "cambio de visión" de Alfonsín luego de asumir su gobierno, aunque sin identificar las fuentes ideológicas, y relata un episodio político ilustrativo de la personalidad de Alfonsín cuando destaca que mientras prometía en una cena de doscientos dirigentes del MODESO su decisión de rechazar la propuesta de Menem de incluir la "reelección inmediata" en el Proyecto de Reforma Constitucional, dirigía notas a los Legisladores Nacionales sugiriéndoles considerar la inclusión de dicha propuesta "menemista" en la Ley de Necesidad de la Reforma; 7) el magnífico Documento titulado "Intransigencia Radical", presentado por O. Alvarez Guerrero como una interpretación de la etapa que se analiza, cuyas partes afirmativas merecen aprobación, pero cuyas páginas en blanco intentan llenar el presente trabajo; 8) la presentación de la candidatura de O. Alvarez Guerrero en la interna abierta del 15-diciembre-2002 y el Programa de Gobierno que reedita, actualizado, las Bases de Acción Política de 1948 aprobada ese año por la Convención Nacional; 9) la gran acción de difusión doctrinaria de Rubén Vara, de La Plata, a través de periódicas publicaciones difundidas a todo el país; 10) la intensa labor de difusión doctrinaria realizada en esta Provincia por el M.I.R. local, por cuya tribuna desfilaron Sergio Montiel, Eduardo Zanoni, Andrés Amil, Renzo Breglia, Juan Octavio Gauna, Enrique Matzkin (tres veces), Alfredo Allende, Miguel Angel Espeche Gil, Héctor Moisés Lebensohn, Osvaldo Alvarez Guerrero (dos veces), Daniel Marcos (dos veces); 11) el homenaje rendido en el Comité Provincia local, el 14 de junio del corriente año, a Moisés Lebensohn, en el 50º aniversario de su fallecimiento, donde hablaron el suscripto y Daniel Marcos, cuyo discurso, vibrante, enérgico y apasionado, con presencia de las más altas autoridades de la Convención Provincial y Comité Provincia, motivó estruendosos aplausos al final, y que fue valorada por haber ligado la lucha de Lebensohn al pensamiento político y rumbo gubernativo de Hipólito Yrigoyen; 12) y muchas más acciones y reuniones que ignoramos y cuya vinculación hay que lograr.

Frente al panorama que refleja el largo proceso 1984-2003, cabe plantearse si cuál es el DEBER DE LA HORA. Sin duda que VOLVER A LAS FUENTES.

Si hubo una "desviación doctrinaria" en el período citado, las etapas a recorrer para revertirlas, son:

1) partir del CREDO radical, cual es la Profesión de Fe Doctrinaria sancionada el 28 de junio de 1948 por la Convención Nacional, la cual es, a su vez, una síntesis de los Documentos Fundacionales del Partido, entre ellos, además del Manifiesto Fundacional, los Manifiestos de las Revoluciones Radicales, los discursos de Alem de 1880 en la Legislatura de Buenos Aires, sus discursos en el Senado Nacional y en la Cámara de Diputado de la Nación y su Testamento Político del 1 de julio de 1896, las Cartas de Yrigoyen al Dr. Pedro C. Molina en 1909, sus Mensajes al Congreso de la Nación, sus Memoriales a la Corte Suprema de Justicia de la Nación, 2) la autoconvocatoria a un Congreso Nacional de Reconstrucción de la U.C.R., que elaboren los Documentos que fundamenten esa Reconstrucción y retome la senda histórica de la U.C.R., y 3) la aprobación de un Programa de Gobierno, actualizado dentro del contexto histórico nacional y mundial contemporáneo, y una Declaración Política interpretativa de la etapa de la decadencia y que fije los rumbos futuros del Partido.

Esta fue la propuesta de mi libro "EL RADICALISMO Y LA DESVIACION DOCTRINARIA", Ed. La Causa, 1999, cuyas líneas finales transcribo:

"En esta gran empresa (la convocatoria del Congreso), deben confluir los esfuerzos, conjuntos y simultáneos, de todos los núcleos radicales dispersos en la extensa geografía nacional, en sus expresiones de la Juventud, de las Generaciones Intermedias, y de los Viejos Luchadores, para, luego de encuentros previos, convocar a un CONGRESO NACIONAL, recuperador de las Fuentes, actualizador de la Doctrina y Programa y motorizador del Renacimiento Radical”


¡RADICALES, MANOS A LA OBRA!


Dr. HUGO A. HERRERA
Secretario del Comité Provincia
Períodos 1997-1999 y 1999-2001
Mesa Ejecutiva y de Prensa y Publicidad de la U.C.R.

Nota: El autor es afiliado a la U.C.R. desde 1952. Se inició en el Movimiento Estudiantil Reformista de 1945. En 1951 fue cofundador del Centro de Estudiantes de Derecho de la Facultad de Derecho de la Universidad Nacional de Tucumán. Fue Presidente del Comité Capital (Santiago del Estero), Delegado Titular al Comité Nacional en el período 1964/65; Secretario de la Mesa Ejecutiva y Secretario de Prensa del Comité Provincia de la U.C.R., períodos 1997/99 y 1999/2001. Es autor de los Libros: "El Radicalismo y la Desviación Doctrinaria" y de "Síntesis Histórica de la U.C.R.". Es integrante y cofundador del Ateneo Gabriel Del Mazo, del Ateneo Moisés Lebensohn y del Movimiento de Intransigencia Radical.










Fuente: Hugo Herrera: "El Radicalismo y la Desviación Doctrinaria" en http://www.pais-global.com.ar 25 de Enero de 2005. 
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Armando Balbín: "Principio tienen las cosas..." (1992)

Aquejada la republica por todo tipo de penurias, el 30 de octubre de 1983 apareció la ansiada serial del retorno definitivo a la normalidad constitucional.

Los puebleros, confiaban en la buenaventura del octavo signo del zodiaco que pronostica un futuro promisorio, otros en el milagro, mientras tanto, alguien, a la manera de un Digo, magullaba:

"De mis cenizas nacera un dia el vengador".

Hubieron quienes preferían que llegara el 10 de diciembre, día de la consagración de las instituciones republicanas, esperanzados en que la flecha de sagitario, puesta al rojo vivo, esparciera humos de incienso sobre las áreas de los corruptos y de los refugiados en aguantaderos financiados por "señores" y "potentados".

Quienes presentían que solo un prodigio podría orientar al presidente electo por la senda de las virtudes y la conducta radical, preferían reservar sus plegarias para la misa de gallo en navidad, buena ocasión para pedirle al Altísimo que libere a nuestra Argentina de los personajes poseídos por ambiciones desmedidas, de los simuladores y los que aspiran emular a Simon el Mago.

Desgraciadamente, el 2 de noviembre, los ebrios de triunfalismo, en lugar de festejar el advenimiento de la democracia como conquista del pueblo soberano, y a Alfonsín el abanderado de la U.C.R., se entregaron a pintar suelos, puentes, muros costosos y "afiches" en todo el territorio patrio, anunciando que el resultado de los comicios, debía asignarse a las dotes personales de Alfonsín, Salvador de un país decadente y de un radicalismo quedantista al que motejaron como "el partido del 25 por ciento".

Luis XIV se creyó grande como el sol, y el dios Egipcio Amón, en un rapto de soberbia, para no ser menos que el sol, añadió a su nombre RA (Rey Sol).

Había que aurolear al promocionado sin curriculum y sin otro distingo que haber sido el Delfín de Balbín desde que ingreso al preparatorio de la política.

Los adictos a una supuesta nueva corriente interna del radicalismo, 4 fingieron ser la avanzada Alfonsinista, resultando una mezcla de fatuidad y petulancia que no bien se incorporo al gobierno, se dio en llamar "Coordinadora" y no bien perdieron las alas quedaron como las mariposas desvestidas.

A partir del dos de octubre de 1983, decía, relegaron, la sigla UCR representativa de la dignidad política argentina, a un rincón de los afiches, notablemente reducida y en el lugar sobresaliente la RA.

Esa táctica tendía a predisponer los ánimos para convencer al pueblo que la democracia reconquistada era "incipiente", de muy "lenta y difícil evolución" y justificar el "destape" como erupción inevitable de la rebosante salud de un país que habla vivido asfixiado.

Olvidaron que "Alpargatas si libros no", fue el inicio de la decadencia del sistema educacional y que "Cinco por uno", fue el anticipo sombrío de la guerrilla y que "Pan, Sidra y circo" desencadeno la dilapidación del erario publico y envileció a un vasto sector dirigencial.

A poco de asentarse en el poder, reeditando hábitos del peronismo, transportaron, gratuitamente a los habitantes del interior hasta la Plaza de Mayo, para que ovacionaran el advenimiento de la "nueva argentina" cuya elaboración estaría a cargo de equipos especializados.

Repitiendo consignas caducas, adecuando exitosas metodologías de tiempos irrepetibles, se mantuvieron de espaldas a los principios y virtudes de la UCR hasta el 9 de julio de 1989, día que dejo de resplandecer en Argentina aquella sensación de buen agüero que experimento Benavente "en cada niño nace la humanidad".

Pocos intuyeron que quien había sido instituido símbolo de la libertad recobrada, ejecutor de la doctrina socio-política-económica de la UCR, lucia carisma sin las convicciones para tan delicado cometido. Carecía del coraje de Alem, de la honestidad intelectual de Yrigoyen, la integridad de Illia, la energía de Larralde, la entereza de Sabatini la dignidad de Balbín y la austeridad de quienes desempeñaron funciones en sus respectivos gobiernos y cargos en los organismos partidarios.

No bien concluí la lectura de ¿Por que Dr. Alfonsin? Sus revelaciones me tentaron a releer y consultar obras de psicoanálisis, psiquiatrías y en particular a Mira López y a HERBERT REART por Paidos, la editorial a quien Alfonsín desde su libro agradece "por haberlo internado en la sociología".

Acudí a Mira y López, porque teniendo yo treinta años de edad, sus paginas clarificaron los conceptos sobre la naturaleza de la entidad humana y singularmente, el porque del proceder de los poseídos por el "odio profesional" que se caracteriza por vanagloriarse de si mismo, restando el debido reconocimiento y merito a quienes lo superan el algo.

Por otra parte, me convencí que no estuvo errado Balzac, en cuanto a que, existen varias memorias, y que dos de ellas, "una es del cuerpo y otra del espíritu".







Fuente: ¡Argentinos! A precaverse contra los que engañan a su partido y al pueblo del Dr. Armando Balbín, 1992.

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lunes, 23 de marzo de 2015

Miguel Culaciati: "Despidiendo los restos del Dr. Marcelo T. de Alvear" (25 de marzo de 1942)

Los países amigos que envían a este acto a sus embajadores y ministros; los poderes públicos y la Iglesia, representados por sus mas altos funcionarios, magistrados y prelados; las fuerzas armadas de la Nación, representantes en las personas de sus dignos generales y almirantes; la Universidad, encarnada en sus mas descollantes profesores; la banca, la industria y comercio presentes por intermedio de sus hombres mas caracterizados, el pueblo que a las puertas de esta casa concurre en apretada muchedumbre, en una palabra, todas las fuerzas sociales rodean con unción patriótica este féretro, porque la muerte del doctor Marcelo Torcuato de Alvear ha puesto un silencio de honda congoja en su corazón.

Me cabe despedir los restos del señor ex Presidente de la Nación en nombre del Poder Ejecutivo que él ejerció en su hora, y que hoy se asocia cordialmente al sentimiento general de pesar que provoca su desaparición. Pesa que cunde en toda la Republica, entristecida por una de las virtudes más puras de nuestra democracia, ya que en la función gubernamental, en la vida diplomática, en la tribuna parlamentaria y como jefe de un partido de tradición y arraigo nacionales, Alvear fue siempre un fiel y sincero defensor de las instituciones de la armonía de los poderes, del respeto de la ley y de las libertades publicas.

Personalidad recia fue la de este varón, romano en la apostura y en el gesto. Sus audacias de joven, el apartarse de la fácil carrera de los honores que su ilustre cuna le aseguraba dentro de las esferas gobernantes, el tomar las armas contra un sistema político que juzgaba caduco y deseaba abrir el aire renovador de la libertad y de la democracia, revelaron un carácter y una decisión que se han mantenido firmes hasta el fin. Los que no creían en la fuerza de este carácter, engañados por las apariencias de una vida plena de manifestaciones, acabaron por reconocer la evidencia y por acatar la autoridad natural de quien había nacido para tenerla en cualquier ambiente y en cualquier lugar. Autoridad ingénita que era sostenida por la atención de un espíritu alerta a todo problema de orden nacional e internacional que pudiera afectar, por su trascendencia, los principios de nuestra organización republicana.

Ni el temor ni el recelo ni el disimulo tuvieron albergue en ese carácter.
Los riesgos de la acción fueron siempre afrontados cara a cara con la serena convicción de que el triunfo o la derrota no importan tanto como la acción misma. Y así, pocos políticos podrán llegar al ocaso de su existencia sabiéndose como él, rodeados por la veneración y el cariño de sus contemporáneos, sin distinción de credos políticos. Se hizo tan acreedor a ellos que su inconfundible estampa era en todas partes acogida con un saludo afectuoso, casi fraternal.

Su obra, variada y múltiple, fue la de un reformador constante, la de un organizador movido por una conciencia que le impulsaba al bien colectivo. Y si mucho hizo y por ello se le ha de recordar con emoción, impidió también la realización de concepciones que pudieran haber intranquilizado al país y desviado su progreso.
En lo que supo evitar, tanto como en lo que impulsó, radican sus mejores títulos a la admiración de sus compatriotas. Devoto de la democracia en su genuina expresión y al sistema de gobierno que nos rige, en una visita con la que me honrara, a poco de ocupar el Ministerio del Interior, me exhortaba con patriótico acento:

“Sean cuales fueren los contratiempos, los desfallecimientos o las encrucijadas, no abandone nunca la defensa de nuestras instituciones, porque ellas trasuntan los sacrificios heroicos de nuestros antepasados, nuestra misma evolución histórica y el acervo moral e intelectual de la Republica”

La firmeza de los ideales y la constancia de las normas que orientaron su actitud de militante, de legislador, de diplomático, de primer magistrado de la Nación y finalmente como de jefe de partido, hacen que mas allá de las divergencias de opiniones y de sentimientos, fuera merecedor hasta su ultima hora del homenaje que siempre le rindieron los hombres de bien. Su memoria será recordada con gratitud por todos los argentinos, Dr. Marcelo Torcuato de Alvear descansa en paz.














Fuente: Discurso del Ministro del Interior Dr. Miguel Culaciati despidiendo los restos del ex Presidente de la Nación Dr. Marcelo Torcuato de Alvear en nombre del Poder Ejecutivo en el Salón Blanco de Casa de Gobierno, 25 de marzo de 1942.
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Partido Comunista: "Nota por el fallecimiento del Dr. Marcelo T. de Alvear" (25 de marzo de 1942)

“El Partido Comunista y los sectores de la clase obrera que luchan fervorosamente al servicio de las instituciones democráticas, contra el nazifascismo y por una política nacional de apoyo decidido a la causa mundial de los pueblos que se baten con las armas en la mano en defensa y salvaguardia de la civilización, se sienten profundamente apenados por la desaparición de este esclarecido hombre publico, que se enroló desde su juventud en las gloriosas banderas del Parque, de Alem e Yrigoyen, y que puso medio siglo de su vida, al servicio incondicional del país, de la democracia, de las ideas progresistas y de la renovación social e institucional de nuestra patria”








Fuente: Nota enviada por el Partido Comunista con motivo del fallecimiento del ex Presidente de la Nación Dr. Marcelo Torcuato de Alvear producido el 23 de marzo de 1942.

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sábado, 21 de marzo de 2015

Horacio Oyhanarte: "El Fraude en la Prov. de Buenos Aires" (14 de mayo de 1914)

Sr. Oyhanarte - (...) Derivados, señor, a esta Cámara por la voluntad flagelada del pueblo de Buenos Aires, sería traicionar su mandato, sublevarse contra sus irrevocables designios, si no llegáramos a este recinto trayendo la clarividencia de algunas verdades que han de imponerse, como se imponen siempre las verdades, menos por la agresividad de sus enunciaciones que por la valentía de su propia eficacia. Llegamos a este recinto trayendo un alegato doloroso y a la vez viril ; venimos al mismo tiempo que, desde el triunfo, óigase bien, resonante e inconfundible, desde la adversidad; traemos todavía como la aversión del espectáculo de que ha sido víctima la provincia -heroica y altiva provincia nuestra- que, en el momento preciso en que debía ser dueña de su destino, vio nuevamente exhumarse, como en una resurrección inverosímil, íntegramente, su pasado sombrío, con su cortejo de perversiones, con sus celadas, con sus trampas, con sus falsías, con sus mentiras, con sus engaños, con sus martirios y, ¿por qué no decirlo?

¡Con su sangre! Buenos Aires había conquistado con exceso el derecho de su liberación política. Cuando la posibilidad del comicio, no la parodia que le escarnece y le vilipendia, se ofrecía como una solución posible de sus conflictos cívicos, Buenos Aires cubrió los atrios y afirmó en ellos, sin dudas y sin vacilaciones, los imperativos de su voluntad, siempre alta, ¡siempre aventurada por causas superiores! Cuando se clausuraron los comicios, Buenos Aires se vio impelida a la revolución, y supo dar el ejemplo asombroso y heroico de terminar con una situación de hecho, con un gobierno que había ascendido hasta el solio sagrado a espaldas de la Constitución, en 24 horas, en una sola noche memorable y heroica (...).

La abstención ha permitido al pueblo mantenerse en la integridad soberana de su ideal, lejos de las supercherías de los comicios fraudulentos, donde los oficialismos culpables fraguaban y fraguan torpemente la parodia de la soberanía. La abstención ha sido entre nosotros el veto formidable rubricado por el pueblo consciente y austero a todas las arbitrariedades y a todos los vicios que pretendían encubrirse con las fórmulas excluidas de la legalidad, que simulaban la realización del sistema democrático federativo allí donde un organismo roto, caduco y despiadadamente anquilosado estaba proclamando el fracaso de nuestro sistema político, ¡la inanidad absoluta del orden regular! (...).

Sería cerrar los ojos a la evidencia y a la verdad; más: sería cerrarlos a las solicitaciones altruistas, permanentes y luminosas del patriotismo sostener que la escena abierta en Buenos Aires no ha sido la repetición exacta de todos los escenarios que con anterioridad se han abierto por el fraude en el territorio de toda la República. No; la Unión Cívica Radical, cuya razón de ser y cuya existencia no ha de encontrarla el historiador futuro en la concurrencia contingente del comicio, en el anhelo circunscripto y estrecho de llegar al poder, por el poder mismo; la Unión Cívica Radical, que ha venido a heredar la tradición histórica e invicta que hizo y formó nuestra nacionalidad y nos legó nuestras instituciones, las mismas que hasta ahora no han descendido de las páginas irreprochables de la Constitución; la Unión Cívica Radical, decía, pensó que la concurrencia al comicio, después de heroicidades tan repetidas debía verificarse de otra manera: que debía haberse abierto en Buenos Aires una liza perfectamente imparcial donde todos pudieran tener la certidumbre inequívoca de que la voluntad popular depositada en la urna no sería juego de los escamoteos tan comunes a la menguada politiquería criolla; ¡de esos escamoteos que a veces han enrojecido y teñido de sangre el atrio y que otras veces han llevado al pueblo descreído a encerrarse en sus hogares, con la tristeza íntima de sus esfuerzos cívicos fracasados! (...).
(...) me he de permitir leer una circular pasada por el gobierno de la provincia de Buenos Aires, por intermedio de su jefatura política, a todas las comisarías de campaña.

Vio ella la luz pública: aquí la traigo en un recorte. Dice esa circular:

"Al señor comisario de...

Tengo el agrado de remitirle... planillas prontuariales, las que personalmente y con la mayor reserva se servirá llenar, de acuerdo con las siguientes instrucciones:

  1. Anotará en ellas, con toda precisión, el nombre de las personas que fuera de toda duda, sean radicales intransigentes, que respondan aún al jefe de esa agrupación, doctor Hipólito Yrigoyen, y residan en el partido de su jurisdicción.
  2. Hará constar, igualmente, el domicilio de los mismos, determinándolo con exactitud, como así también si tuviera otros fuera de la localidad.
  3. Al llenar esa planilla es indispensable que la filiación sea anotada con toda prolijidad, debiendo establecerse el oficio o empleo que actualmente desempeñare, y si fuera hacendado, el nombre del establecimiento y cuartel en que está situado.
  4. En la primera línea de los antecedentes políticos y morales anotará: 'radical intransigente' y cinco más abajo el elemento electoral que individualmente podría aportar a su partido. Inútil creo recomendarle que este último dato debe proporcionarlo libre por completo de todo apasionamiento, pues no escapará a Vd. que es de suma importancia la mayor exactitud, desde que necesariamente en él ha de fundarse esta comisaría en las conclusiones a que arribe en el delicado trabajo que le ha sido encomendado por la superioridad". (...).

(...) Como es sabido, no hay en su legislatura, en sus dos ramas, la Cámara de Diputados y el Senado, otra divisa, otra filiación, otro conglomerado que los representantes del régimen.

Sin embargo, señor, la Constitución de Buenos Aires establece para la renovación de sus autoridades el sistema proporcional; es decir, entonces, que si Buenos Aires se encontrara en una situación de legalidad, debería ser representada en su legislatura toda la policromía en que se divide el ambiente político de la provincia; deberían estar allí sentadas todas las fracciones políticas y todos los partidos orgánicos; debería tener allí su influencia la Unión Cívica Radical que, según es público y notorio, ha conseguido después de todas las dificultades, de toda la lucha que ha debido sostener, de las persecuciones y trampas que le han cerrado el comicio, el voto de cincuenta y ocho m i l y pico de electores; y sin embargo, en esa legislatura no se sienta un solo ciudadano que represente una causa, ¡que por lo menos se la sabe con cien mil electores a la espalda! (...).

Rojas, señor, es el pueblo de mi nacimiento. (...) sepa esta honorable Cámara, para que pueda medir a qué altura me cierno de las miserias y de las pequeñeces humanas, que entre la enumeración de nombres del oficialismo de Rojas he leído el de uno de los asesinos de mi padre.

Allí, señor, en una noche lúgubre, que está presente, no en mi venganza pero sí en mis sentimientos, en una noche lúgubre, que siempre clarea en mi imaginación y más me aferra a esta causa como norte y orientación de mi vida, en una noche lúgubre, decía, me levanté sabiendo que habían asesinado por la espalda a mi pobre padre.

(Aplausos en las bancas y en las galerías)

Yo imputo, señor, este asesinato villano al régimen, al mismo régimen que hoy escarneces a la provincia de Buenos Aires. (Aplausos en las bancas y en las galerías)

Yo me levanté en esa noche trágica de mi vida, sabiendo que mi padre había sido asesinado, cuando el menor de mis hermanos no había visto aún la luz del sol.

Quedamos huérfanos, señor, cinco de nosotros, como ha quedado huérfana esa pobre criatura que yo comprendo en todo el desamparo de su vida, esa pobre criatura de De Diego , quedamos huérfanos, como decía, y alguna vez en la noche, en las miserias prolongadas, en los dolores íntimos de mi infancia, he deseado, lo confieso, llegar a esta tribuna para ocuparla nada más que un minuto, y poder exteriorizar estas grandes verdades dolorosas (Grandes aplausos) ... Debo también tributar un homenaje que es un verdadero homenaje de hijo y de argentino a una santa mujer, a mi gran madre...homenaje argentino para que las mujeres virtuosas, que anónimamente se hayan debatido entre los infortunios y los dolores, tengan constancia y firmeza en el cumplimiento del deber... para que sepan que puede llegar el día en que les haga plena justicia y que un hijo de la adversidad venga a ocupar una banca, como ésta, para hacer relampaguear con sus dolores el verbo de la verdad y la justicia.

Yo no quiero, señor, tal vez por la sugestión de noblezas heredadas, yo no quiero personalizar aquel asesinato en determinados culpables; pero desde todas mis rebeldías de argentino, desde todas mis rebeldías de hombre, yo imputo, señor, este asesinato villano al régimen, al mismo régimen que hoy escarnece a la provincia de Buenos Aires.

(...)

(...) alguna vez, en la noche, en las miserias prolongadas, en los dolores íntimos de mi infancia, he deseado, señor, lo confieso, llegar a esta tribuna para ocuparla nada más que un minuto y poder exteriorizar estas grandes verdades dolorosas.

Y más que para hacer relampaguear aquí el verbo de la venganza, que no me conmueve porque estoy abroquelado contra ella, más que por eso, señor, he deseado llegar a ocupar una banca para hacer desde aquí lo que siendo niño tuve que hacer desde la barra de la legislatura de mi provincia, donde tuve que ir a enrostrar el crimen a uno de los miembros de esa legislatura, porque hasta a esto nos ha acostumbrado el régimen de la provincia de Buenos Aires: ¡a que vayamos a encontrar entre sus miembros a los asesinos de nuestros padres!

(...) después de terminado este proceso que será uno de los procesos más completos que se hayan formulado contra una determinada situación ante un tribunal tan espectable, que es el primer tribunal de la República, o sea esta honorable Cámara de Diputados; después de este proceso, digo, no me cabe duda de que la Cámara se honrará anulando las elecciones de la provincia de Buenos Aires, en términos tales que se puedan repetir esas elecciones en condiciones de legalidad. (...).

Queremos, señor, que la escena de Buenos Aires se reabra, que de una vez por todas se sepa cómo somos en Buenos Aires, en qué condición se encuentra desde hace muchos años la inmensa mayoría de su electorado y cómo el régimen ha tenido que valerse de todas esas artimañas, de todas estas ignominias, porque era en verdad la única manera de evitar que deriváramos legítima y exclusivamente al gobierno de la provincia. (...)

Estamos triunfantes en este momento en la escena total de la República. Pero no es eso lo que satisface nuestros legítimos anhelos. Vamos buscando, señor, la reparación de las instituciones, de esas instituciones fundamentales que han costado tantos y tantos sacrificios, y que representan la aspiración de los altos pensamientos directivos de la República. Buscamos, señor, el resurgimiento de esas instituciones que han sido amasadas con sangre, que han sido exponente de altiveces. Eso vamos buscando a lo largo de esta reparación histórica que sintetiza el credo de la Unión Cívica Radical, reparación anterior y superior a las contingencias menguadas de intereses subalternos,

Eso somos, señor: esa es la Unión Cívica Radical; no un partido sino una gran idea reivindicativa, de origen nacional. Y esta obra, señor, se está consumando; se está consumando porque sabemos que el Presidente de la República, el doctor Sáenz Peña, se ha sentido tocado por ella, y ha visto que era necesario auspiciarla desde lo alto, para que no la impusiéramos desde abajo, en términos más dolorosos. El Presidente Sáenz Peña no tiene en este momento, y por eso es grande y trascendente este debate, otra obra que realizar, si quiere entregar su nombre al respeto venidero, que atender a esta reclamación que hace treinta años ha planteado la Unión Cívica Radical. (...)

La civilización argentina, señor, exige que se proclame la derrota del fraude, enaltecido en la provincia de Buenos Aires al rol de institución; exige de este alto cuerpo deliberativo la sentencia inapelable que le restituya parte de su soberanía detentada, la sentencia inapelable que diga, mejor que todas las disquisiciones, que la política argentina, función básica del mejoramiento y del progreso generales, repunta camino a la verdad. La Nación entera escucha estas deliberaciones y el sentimiento público manda que nuestro fallo sea el de la conciencia nacional, que ya no admite unanimidades mansas y silenciosas, que repudia el pasado con sus procedimientos delictuosos y anhela para la República el voto libre que ha de realizar en la práctica la última etapa de la organización nacional. (...).















Fuente: Honorable Cámara de Diputados de la Nación

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jueves, 19 de marzo de 2015

Arturo Illia: "Definiciones Politicas" (septiembre de 1982)

No hay sociedades ideales. No hay organización permanente. El cambio es continuo. En una sociedad, nada es inexorable. Lo que nosotros llamamos leyes sociales, son normas mutables. Hasta la ley suprema puede cambiar.

La sociedad es transformación permanente. Una organización social es perecedera y sólo podemos extender su existencia si la adecuamos a los cambios. Lo que fue revolucionario ayer, hoy ya no lo es. Porque, en definitiva, ¿qué es la revolución? Es un modo de adaptarse a una realidad nueva, que también va a cambiar, obligándonos a nuevas adaptaciones.

La adaptación no sólo requiere el deseo de adecuarse, sino un orden, un método. La democracia es el ordenamiento más congruente con la paz, y es en la paz donde se multiplican los logros del intelecto, y las oportunidades de incorporar esos logros a la vida de todos.

Para organizar un pueblo en democracia se necesitan partidos políticos. Hay que hacerlos con mucho sacrificio, desafiando inevitables vicisitudes, y de abajo hacia arriba, por hombres y mujeres que se dejen acerar el espíritu. Un partido político debe ser hecho, también, con los errores propios. Los fracasos son, a veces, los que más importan. Se aprende más del error que del éxito.

Un partido político debe defender, en lugar de los intereses de un sector, el interés de tantos sectores como sea posible. Eso que llaman el interés general.

Un partido político debe recordar, asimismo, que si se dedica a mantener artificialmente algo que ha sido superado, deja de ser actor. Se convierte en un defensor de hechos o doctrinas del pasado.

Un partido político debe entender que, hoy, lo revolucionario no es el arma, no es la sangre. La revolución está en el laboratorio. El cambio está en las manos de los investigadores.

Un partido político tiene que enseñar a desconfiar de una democracia donde el Presidente de la Nación es el personaje más importante del país. Hay que desconfiar de una democracia donde el Presidente dice lo que se le antoja. O donde el Presidente afirma todos los días que va a hacer la felicidad del pueblo, que va a resolver, él, todos los problemas de los argentinos. La democracia no se compadece con el que pide confianza en él, en su capacidad o en la supuesta ayuda que recibirá para solucionar, personalmente, los problemas de la República.

En una democracia, es necesario descentralizar las responsabilidades del Ejecutivo. Aumentar los poderes de las provincias. Aumentar los poderes de los municipios. Dar más oportunidades de participación.

En una democracia, sin embargo, el Poder Judicial debe ser más importante que el Ejecutivo. En una democracia moderna, los partidos deben ser los pilares del sistema, pero los personajes centrales no deben ser los políticos. Para la economía, no hay personajes más importantes que los investigadores (los científicos, los técnicos) y los planificadores. Desde el punto de vista político, como garantes de la democracia, los actores principales son los jueces.

El Estado no debe estar al servicio de sí mismo, sino de la Nación. Para esto, el Estado debe abrir las puertas de nuestra economía. La Nación debe beneficiarse de la capacidad de realización que existe aquí mismo, dentro de la República, y de lo que venga de otras partes del mundo trayéndonos el cambio, introduciéndonos en esta nueva civilización que hoy está formándose.

A menudo se plantea la discusión entre estatismo y empresa privada. Se discute el rol del Estado. Unos creen que el Estado debe hacerlo todo y otros que no debe hacer nada. En realidad, no hay razón para pensar que el estatismo o el liberalismo económico vayan a resolver nuestros problemas. Estos problemas no se resuelven con dogmatismos.

El Estado no tiene por qué hacerlo todo. El gobierno no debe controlar todo el país. Debe, sí, ejercer cierto control para evitar una organización no funcional de la economía, y debe, también, ejercer cierto control sobre el futuro, sobre el planeamiento.

Pero, para esto, el gobierno tiene que estar, a su vez, controlado por la justicia.

Una organización funcional de la economía es aquella que, no por generosidad, no por compasión, procura sustentar e incrementar el poder de compra de la mayoría. No se va a desarrollar ninguna industria, no se va a estabilizar la economía, si 80 ó 90 por ciento de la población no aumenta su poder de compra.

En esta nueva era, en la que se planifican continentes, nosotros no podemos pensar sólo en la Argentina, como nación. Debemos pensar en la Argentina como parte de Latinoamérica. Crear una zona de comercio libre, sobre la base de gobiernos democráticos
.
Esta no es época de improvisaciones. La Argentina necesita gobiernos que comprendan lo que ocurre en el mundo, y que no improvisen. No hay tiempo que perder.

No pensemos que hay gente conspirando, constantemente, contra la Argentina. No estemos siempre a la defensiva. No es cierto que el mundo tenga sus ojos puestos en la Argentina, esperando el momento de arrebatarnos nuestras riquezas. Los de afuera sólo pueden interferir en nuestros asuntos si tienen, dentro, quien les abra la puerta para eso.

Si somos capaces de proteger el interés nacional, si tenemos gobiernos resueltos a esa protección, nadie puede imponernos sus puntos de vista.

Dejémonos de prevenciones y suspicacias. Alejemos el temor a las ideas. Estudiemos la época que vivimos. Los fantasmas se ahuyentan con la acción.

Todos somos culpables y, cuando todos son culpables, nadie lo es. Esta Argentina no es el país que queremos. Cada uno de nosotros ha arrojado, por lo menos, una piedra para destruirlo que tuvimos y lo que pudimos tener. En este punto, todos somos indemnes.

No perdamos esta indemnidad. No le tengamos miedo a la ley, que es la única autoridad no autoritaria. No tengamos miedo entre nosotros. Luchemos, yo no digo con generosidad: luchemos con sentido de responsabilidad. No nos quedemos con odios. No son buenos, ni el odio ni el temor. 
Hagamos política. Valientemente, si cabe la palabra. Creo que de esa manera podremos marchar.











Fuente: Discurso del ex Presidente de la Nación Dr. Arturo Umberto Illia en la Ciudad de Córdoba en septiembre de 1982.



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martes, 17 de marzo de 2015

Anselmo Marini: "Centenario de la Revolución del Parque" (26 de julio de 1990)

La Unión Cívica Radical nace el 26 de junio de 1891 como una ratificación de los principios y reclamos que dieron lugar a la Unión Cívica, protagonista de la Revolución del Noventa o Del Parque. De ahí en más estará presente este partido en la vida política de la Nación por lo que en 1991 cumplimos cien años de existencia. Recordemos los reclamos primigenios que en las jornadas iniciales congregaron a los fundadores:

"El libre ejercicio del derecho electoral, o sea, la efectiva vigencia de la soberanía popular; pleno goce de las autonomías provinciales, en defensa de nuestro federalismo; régimen municipal, finanzas limpias y pureza de la moral administrativa".

Programa sencillo, pero fundamental para aquella época y porque era fundamental fue intransigente en la aplicación de esos principios éticos. Y revolucionario, a fin de suprimir un régimen de oprobio, en el que el pueblo era el gran ausente y no jugaba ningún papel Cien años de historia son cien años de amor a la libertad, de lucha por el imperio de la Constitución Nacional, por la dignidad el hombre, como ser sagrado, por su cultura, por su bienestar, por la defensa del patrimonio nacional, y por el ejercicio pleno de las libertades esenciales. El radicalismo argentino inicia en 1990 el camino de su celebración, con el convencimiento de haber hecho de la Democracia su doctrina, y de la Constitución, su programa fundamental de gobierno. Por sobre las luces y las sombras es protagonista de su propia historia construida en sueños, luchas, esperanzas, derrotas y triunfos. Con su multitud de ciudadanos que le dieron vida, ética, sacrificio, orgullo, ideas y realizaciones. Desde su nativa solidaridad proyectó la justicia social, bregó por la emancipación del hombre y ayudó a construir en la armonía un sistema social más justo: respetó al hombre y en él basa su destino centenario.

En esta hora trascendente de la vida del radicalismo, saludamos a los partidos políticos que conforman una genuina expresión del pluralismo democrático y a la prensa argentina, cuya libertad de opinión sin censuras ni trabas de naturaleza alguna, constituyen la base fundamental para la vigencia de las instituciones democráticas.

La Unión Cívica Radical hace del recuerdo de su origen el punto de partida de un nuevo compromiso con la República y su pueblo. Para el porvenir esperanzado que haga posible la vida permanente en Democracia. Por ayer, por hoy y por siempre.







Fuente: Anselmo Marini: "Centenario de la Revolución del Parque" (26 de julio de 1990)

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lunes, 16 de marzo de 2015

UCR: "El Radicalismo y las Privatizaciones" (19 de julio de 1990)

Buenos Aires, 19 de julio de 1990.

Declaración del Comité Nacional de la Unión Cívica Radical sobre el actual proceso de privatizaciones:

Los radicales pensamos en el Estado como el ámbito donde se construye la voluntad colectiva. Es por ello que su modernización debe apuntar a democratizar su gestión y a mejorar la calidad de vida de la gente.

Nosotros lanzamos la reforma del Estado, que incluía privatizaciones, como un mecanismo eficaz para lograr el mejoramiento de la gestión de gobierno. Sin embargo, se ha intentado ubicar al radicalismo en una posición contraía a la idea de las privatizaciones y lo llaman, con desprecio, "estatista".

Jamás, en toda su historia -a diferencia de gobiernos peronistas, conservadores y militares- el radicalismo en el gobierno estatizó empresas privadas. Pero además de ello, el último gobierno radical definió la agenda de la necesaria reforma del Estado, y fue el primero en convocar al capital privado a intervenir en áreas hasta entonces reservadas al dominio público.

I.- Las Iniciativas del Gobierno Radical.
a) Petróleo:

En 1985 llamamos al capital internacional, desde Houston, a participar de un gigantesco programa de exploración petrolera que se extiende por toda la Argentina: de norte a sur, de este a oeste, en el continente y mar afuera. Como con-secuencia de ese llamado, se han firmado 51 contratos con empresas internacionales y se han iniciado los trabajos.
Uno de los proyectos petroquímicos más ambiciosos -el Polo Petroquímico de Neuquén-iba a ser realizado, originalmente, por empresas estatales. Nuestro gobierno decidió la privatización anticipada, disponiendo el retiro de las empresas estatales y la adjudicación, 100%, a capitales privados.

b) Monopolios:
En 1987 pusimos fin, mediante un decreto, a todos los monopolios estatales que habían sido establecidos por decretos o resoluciones de gobiernos anteriores (militares y peronistas).

c) Telefonía:
En telecomunicaciones -como en otras áreas-nuestro gobierno adjudicó al sector privado las nuevas actividades, como la telefonía celular (móvil) y la transmisión de datos (vía satélite), por cuales pasa el futuro de las telecomunicaciones.
El servicio de telefonía celular, en la ciudad de Buenos Aires, fue adjudicado a un consorcio privado. La transmisión de datos fue privatizada y cinco consorcios fueron autorizados a establecer redes privadas, con sus propias facilidades satelitales. Propusimos además la venta del 40% de ENTel a Telefónica de España, proyecto bloqueado por la oposición peronista.

d) Aeronavegación:
Luego de privatizar Austral, una línea aérea de cabotaje, nuestro gobierno encaró el proyecto de incorporación de capital privado a la línea aérea internacional, Aerolíneas Argentinas. Celebramos acuerdos con SAS, la aerolínea escandinava, sujetos a la aprobación del Congreso de la Nación, donde la oposición obstaculizaba todo.

II.- La Comparación de las Propuestas Radicales con lo que está Realizando el Gobierno Peronista.

1.- La actual Privatización de Aerolíneas Argentinas.
La adjudicación del 85% de Aerolíneas Argentinas a una Unión Transitoria de Empresas, integrada por la línea aérea estatal española (con 20%) y la competidora interna de Aerolíneas Argentinas (Austral), representa un lamentable retroceso respecto del plan propuesto por el gobierno radical en 1988.

El gobierno radical logró el acuerdo de SAS, que se obligó a pagar 204 millones de dólares -sin un solo centavo de capitalización de deuda- por un paquete minoritario, limitado a 40% de las acciones.

La unión de Aerolíneas y SAS conformaba una red global, que habría cubierto todo el mundo. El acuerdo incluía, también, la construcción de un hotel de 5 estrellas en Buenos Aires y la modernización del aeropuerto de Ezeiza.

El Congreso de la Nación, cuyo Senado estaba dominado por el justicialismo, impidió el acuerdo con SAS. Entonces, el gobierno radical sustituyó el proyecto de acuerdo con SAS por otro, que suponía llamar a licitación. Este proyecto alternativo definía el perfil del socio ideal: una línea aérea privada, con experiencia internacional, no competidora de Aerolíneas, que invirtiera dinero en efectivo, se hiciera cargo de la gestión y aceptara la condición permanente de socio minoritario. Expresamente se excluía toda Unión Transitoria de Empresas.

El justicialismo también bloqueó esa alternativa, todo para terminar entregando el 85% de Aerolíneas Argentinas, a cambio de papeles de la deuda, a un consorcio que no ofrece ninguna de las perspectivas que ofrecía el proyecto anterior y que incluye a los dueños de la otra aerolínea de cabotaje, Austral, privatizada por el gobierno de la U.C.R., de manera tal que se conforma una nueva situación monopólica.

El procedimiento careció de transparencia. Mientras que el gobierno radical sometió todo a decisión del Congreso -en el cual el radicalismo no tenía mayoría propia- el actual gobierno ha resuelto todo entre cuatro paredes. El radicalismo le propuso al Congreso la asociación con SAS. El Congreso no la aprobó y no se hizo.
El actual gobierno, al anticipar que no declararía desierta la licitación y aceptar la presentación de una oferta única, de hecho efectuó una adjudicación directa, sin negociación y sin control parlamentario.

2.- La actual Privatización de ENTEL

En el caso de ENTel, la falta de responsabilidad del peronismo, cuando fue oposición y ahora desde el gobierno, le ha hecho perder a la Argentina dos años, todos los inmuebles de la empresa, un 20% de ENTel y la consecuente mayoría accionaria.
Nada de eso se hubiera perdido con el acuerdo celebrado por el gobierno radical, que no fue aprobado por el Congreso Nacional gracias a la oposición del Partido Peronista. En 1988, Telefónica se obligó a pagar 800 millones de dólares en efectivo, y 200 millones en títulos de la deuda externa argentina, equivalentes a casi 67 millones de U$S, pues los mismos se vendían en esa época a 23,4% de su valor nominal. Esto suma 867 millones de U$S.

Dos años después, las empresas adjudicatarias se han comprometido a pagar en efectivo U$S 214 millones y una suma aproximada de U$S 5.028 millones en títulos de la deuda externa argentina, cuyo valor de mercado es de 653 millones de dólares, pues los mismos se están cotizando alrededor del 13% de su valor nominal. Esto suma aproximadamente 867 millones de dólares.

Es decir, las empresas adjudicatarias pagarán por el 60% de la empresa -la mayoría accionaria-, más lodos los inmuebles, lo mismo que Telefónica de España iba a pagar en 1988 por sólo el 40%, sin inmuebles.

La oposición destructiva del Peronismo le hizo perder al país dos años. Y ahora, el modo autoritario con que ha manejado la privatización de ENTel, ignorando al Congreso de la Nación, le hizo perder los inmuebles, la mayoría accionaria y el 20% de la empresa, por el mismo precio.

Pero además, en ese período se ha castigado al usuario con increíbles aumentos de tarifas. Si el Congreso hubiese aprobado el anterior acuerdo con Telefónica, hoy las llamadas de larga distancia nacional serían hasta tres veces más baratas.

El proyecto enviado al Congreso por el gobierno radical, incluía la tarifa -aprobada por Telefónica de España- a la cual debía sujetarse la empresa que iban a formar ENTel y la propia Telefónica. La tarifa estaba expresada en valores constates, por lo que se puede determinar exactamente cuáles serían los precios actuales. Una llamada de un minuto a La Rioja, que ahora sale 7.838 australes, estaría costando 2.772.

3.-Y.P.F. y la entrega de las áreas centrales.
* Nuestra posición.

El Radicalismo está a favor de la incorporación de capital privado a la explotación de petróleo y gas para expandir el sector. En contra de la cesión de las áreas centrales. Ceder las áreas centrales significaría arrancarle a YPF su parte más rentable.
A favor de la desmonopolización. En contra de la creación de un nuevo monstruo burocrático.

A favor del federalismo económico que debe garantizar a las provincias su intervención en la toma de decisiones fundamentales y una mayor participación en el producido de la explotación de petróleo y gas. En contra del descuartizamiento de YPF y la renuncia de la Nación a su obligación de fijar una política nacional que asegure la explotación racional y eficiente de los hidrocarburos.

El peronismo, que se oponía a una incorporación racional del capital privado, hoy toma decisiones tendientes a una privatización irracional e indiscriminada.

* Las diferencias de política.
El actual gobierno decidió, al comienzo de su gestión, continuar el Plan Houston, implementar con ligeras variantes el Petroplan y continuar y acelerar el proceso de desregulación.

Estas decisiones parecían asegurar la continuidad de la política iniciada por el gobierno radical, permitiendo así, por un lado, la expansión del sector, mediante la incorporación de capital privado y la progresiva desregulación y por el otro, el saneamiento de YPF, asegurando su crecimiento en asociación o en competencia con las empresas privadas.
Para la expansión del sector petrolero se desarrolló la siguiente política: el Plan Houston permitió iniciar, con la participación de empresas privadas argentinas e internacionales, el mayor esfuerzo de exploración que se haya realizado nunca en el país.

El Petroplan habría permitido multiplicar la producción de las áreas marginales, -exclusivamente marginales- mediante convenios de asociación entre YPF y empresas privadas, nacionales e internacionales. YPF retenía la propiedad de los yacimientos, no ponía ni un austral, y destinaba todo lo que recibía -los derechos de asociación y su parte en el petróleo extraído (20%)- a desarrollar las áreas centrales.

A fin de sanear YPF y asegurar su crecimiento, nuestro gobierno realizó las siguientes acciones:

- Liberó a YPF de su deuda externa.
- Terminó con un régimen de precios políticos.
- Procuró sustituir los contratos de obras y servicios (prácticamente sin riesgo para el sector privado) por contratos de riesgo.
- Planeó la concentración de YPF en las áreas principales.
Sin deuda externa, con precios remunerativos y el canon que recibiría de sus asociadas por la explotación de las áreas marginales, YPF estaba en condiciones de multiplicar su actividad.

Pero a poco de andar, se ha demostrado que el actual gobierno carecía de una verdadera política petrolera y gasífera. En cambio, fiel a su concepción corporativa, procuró satisfacer a las distintas corporaciones. Entró así en una serie de contradicciones:
Para contentar a un grupo del sector privado, decretó la desregulación total a partir del 1º de enero de 1991. Pero luego, para contentar a la burocracia y aciertos sectores peronistas, decidió crear una superempresa del Estado, otorgándole a este nuevo .monstruo facultades reguladores.

Para contentar a los gobiernos provinciales, anunció que se transferirá la propiedad de los hidrocarburos de la Nación a las provincias. Pero luego, para contentar a los petroleros, anunció que la Nación les entregaría áreas centrales y marginales, sin consultar a las provincias.

Para contentar a las corporaciones internacionales, decidió entregar cuatro grandes áreas centrales y envió al interventor de YPF a anunciarlo públicamente en Houston. Pero luego, para contentar a gremialistas y legisladores peronistas, dio marcha atrás y suspendió el plan, diciendo que no se ejecutaría hasta que no se constituyera la Empresa Federal de Energía. Y luego, ante la reacción adversa del sector privado, resolvió llamar a licitación por las áreas centrales sin esperar a la constitución de la Empresa Federal de Energía.

El intento de satisfacer los distintos intereses corporativos llevará finalmente a la parálisis. Por este camino ni se atraerá al capital privado ni se logrará el desarrollo de YPF.

El interés nacional se satisface incorporando nuevas reservas y realizando una explotación más eficiente, sumando esfuerzos públicos y privados. Nada de eso se conseguirá mediante la improvisación, las transacciones corporativas y la conversión del Estado en un sujeto pasivo de intereses particulares en pugna.

III.- Conclusión.

En el último documento del Plenario del Comité Nacional, el radicalismo señaló que el gobierno estaba empeñado en la privatización del poder estatal.
Las privatizaciones deben estar dirigidas a mejorar la prestación de los servicios públicos y a asignar eficientemente los recursos de la Nación.

Modernizar el Estado no puede significar su desmantelamiento. Por el contrario, debe reconstruirse la capacidad del Estado, no sólo para resguardar a los sectores más desprotegidos sino además para cumplir eficientemente su papel de árbitro social. 








Fuente: Declaración del Comité Nacional de la Unión Cívica Radical sobre el actual proceso de privatizaciones: "El Radicalismo y las Privatizaciones" (19 de julio de 1990)

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